No me animo a decirle “el flaco”. No lo conozco, prefiero tratarlo como a un adulto, con respeto. Por eso lo llamo por su apellido, Spinetta. Tampoco me animo a ir a alguno de sus recitales, se que me voy a aburrir. Bueno, es que el último duró cinco horas y vi algunos ensayos donde la banda sonaba muy mal. No se por qué Spinetta se empecina en hacer un rock sin guitarras, sin alma. Si, las letras están bien, siempre lo estuvieron pero con eso no alcanza.
“No te mueras nunca Flaco” le gritaron el otro día en Vélez, y a pesar de su buen estado físico, Spinetta parece haber muerto hace algunos años, al menos musicalmente. Ninguno de sus últimos discos suena innovador, ni rockero, ni alegres, ni tristes; suena al anterior. Las dos décadas anteriores hicieron destrozos en el talento de este artista, y es una lástima porque Spinetta y sus amigos compusieron unas cuantas obras maestras allá por los setentas. Esta es uno de ellas:

+(UK+12%27%27+Promo+Vinyl).jpg)